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Gabriela Márquez

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¿Has pensado alguna vez si tu estrategia atrae gente o cierra ventas?

 

Muchos negocios cometen el error de pensar que el marketing termina cuando alguien hace clic en un anuncio. La realidad es que el clic es solo el inicio de un laberinto mucho más amplio del usuario.

 

¿En qué sentido?

 

Si no entiendes el camino que recorre una persona hasta confiarte su dinero, no tienes un sistema de ventas, tienes un canal de entretenimiento.

 

En este artículo, dejaremos de dibujar mapas teóricos para aprender a diseñar decisiones fundamentales entre lo que es el Buyer Journey y el Customer Journey y el por qué confundirlos te hace perder rentabilidad.

 

Las fases clásicas a los cuatro estados mentales del comprador moderno, cómo mapear puntos de contacto que eliminen la fricción y el miedo, y por supuesto, nunca pueden faltar, ejemplos precisos y prácticos por modelo de negocio y las métricas que de verdad indican si tu sistema no está funcionando como debería.

 

Así que sin extendernos más, empecemos este recorrido. ¡Vamos!

 

cómo diseñar buyer journeys

 

Qué es un Buyer Journey y por qué se confunde con el Customer Journey

 

Ahora sí, empecemos con lo más esencial: El Buyer Journey (camino del comprador) es el proceso de búsqueda activa que realiza un usuario desde que identifica una necesidad o problema hasta que decide comprar una solución.

 

Este tiene como objetivo entender la psicología y los pasos que sigue alguien que aún no es tu cliente para convertirse en uno. Se divide tradicionalmente en las fases de descubrimiento, consideración y decisión.

 

Pero por qué suele pasar que el Buyer Journey lo confunden con el Customer Journey, porque básicamente es este primer concepto, es en realidad, una parte del Customer Journey.

 

El Customer Journey es un concepto mucho más amplio. Es el mapa completo de todas las experiencias, interacciones y percepciones que tiene un cliente con tu marca antes, durante y después de la compra.

 

¿Y por qué es tan importante diferenciarlos?

 

Porque si tratas el Customer Journey entero como si fuera solo un Buyer Journey, te olvidarás de la retención y el servicio post-venta, que es donde realmente se construye la rentabilidad real de un negocio. Si haces lo contrario y solo te fijas en el Buyer Journey, perderás a tus clientes actuales al no gestionar su experiencia tras la venta.

 

 

Diferencias entre Buyer Journey y Customer Journey

 

Aunque a menudo se utilizan indistintamente, confundir estos dos conceptos es uno de los errores estratégicos más comunes en marketing. La diferencia fundamental reside en el alcance y la intención de la relación con el usuario.

 

Por un lado, el Buyer Journey es finito. Termina en el momento en que se firma el contrato o se completa el pago.

 

Y, por otro lado, el Customer Journey es continuo. Empieza en el primer contacto y se extiende por toda la vida útil de la relación post-venta, soporte y renovación.

 

Todo se trata de un equilibrio y tener una clave estratégica: el Buyer Journey es el proceso de “convencer”, el Customer Journey es el proceso de “cumplir la promesa”. Si diseñas un gran Buyer Journey pero descuidas el Customer Journey, tendrás muchos clientes nuevos, pero se irán tan rápido como llegaron.

 

 

Deja de “dibujar journeys”: diseña decisiones

 

Muchos equipos de marketing pasan semanas diseñando infografías llamativas que terminan olvidadas en un PDF. El problema es que tratan el journey como un itinerario turístico, cuando en realidad es un campo de minas. Para que un journey convierta, debemos dejar de pensar en pasos y empezar a pensar en micro decisiones.

 

Un Buyer Journey que funciona no se basa en lo que tú quieres decir, sino en lo que el usuario necesita decidir:

 

La decisión: En cada punto de contacto (un anuncio, un post, un email), el usuario debe tomar una decisión. Ejemplo: “¿Vale la pena dedicarle 2 minutos a este vídeo?” o “¿Confío lo suficiente para dejar mi email?”.

 

La fricción: Es todo aquello que impide esa decisión. Puede ser miedo al precio, falta de autoridad, una web lenta o un formulario demasiado largo. Tu trabajo no es “guiar” al usuario, es eliminar los obstáculos (fricciones) que le impiden tomar la siguiente decisión.

 

 

➡️ Qué significa “convierte” en un Buyer Journey

 

En el mundo real del negocio, un journey no “convierte” porque alguien le dé “me gusta” a un post. Debemos distinguir entre dos tipos de conversión:

 

Conversión real (negocio): Ingresos, contratos firmados, ventas en el checkout. El objetivo final.

 

Conversiones proxy (avance): Son indicadores de que el usuario se está moviendo hacia la siguiente etapa:

 

  • Pasar de un post a una página de comparativa.
  • Descargar una ficha técnica tras leer sobre un problema.
  • Ver la página de precios después de leer un caso de éxito.

 

Si tu Buyer Journey no tiene métricas de avance entre estados mentales, no tienes un sistema de ventas, tienes un canal de entretenimiento.

 

 

Arquitectura del Buyer Journey: estados mentales fundamentales

 

El modelo tradicional de embudo es cómodo de dibujar, pero arriesgado de ejecutar. Tratar al usuario como una pieza que avanza de forma lineal por tres estaciones fijas es ignorar cómo funciona el cerebro humano en 2026.

 

 

➡️ Por qué las tres fases clásicas ya no son suficientes

 

La teoría nos dice que el usuario pasa por Awareness, Consideración y Decisión. Es una base académica útil, pero en la práctica, es demasiado genérica. El problema es que estas etapas describen lo que hace el marketing, no lo que sucede en la mente del comprador.

 

La mente del consumidor actual no es un embudo, es un laberinto de distracciones, retrocesos y dudas. Las fases del libro no explican la psicología real del clic: ese impulso de urgencia o esa barrera de desconfianza que determina si alguien avanza o abandona.

 

 

✨ Awareness (descubrimiento)

 

El Awareness es simplemente que el usuario se da cuenta de que tiene un problema. En realidad, este estado es un caos de ruido.

 

El problema del enfoque clásico: Se suele medir con métricas de impresiones y alcance.

 

La psicología real: El usuario no busca soluciones, busca validar su dolor. No quiere saber quién eres tú, quiere saber si entiendes qué le pasa. Si en esta etapa hablas de tu producto, pierdes el clic.

 

 

Consideración

 

Teóricamente, aquí el usuario compara opciones. En la práctica, es donde la mayoría de los journeys mueren por saturación.

 

El problema del enfoque clásico: Se piensa que dar más información es mejor.

 

La psicología real: El usuario siente una especie de parálisis por análisis. No necesita más datos, necesita criterios de selección. El clic aquí no se gana con una lista de funcionalidades, sino ayudándole a descartar lo que no le sirve.

 

 

Decisión

 

En esta etapa el usuario elige y compra. La realidad es que aquí es donde aparece el riesgo percibido.

 

El problema del enfoque clásico: Se abusa de los descuentos y la presión de venta.

 

La psicología real: El usuario se pregunta: “¿Y si me equivoco?“. El clic de decisión es un acto de confianza, no de lógica. Si no has construido esa confianza en las fases anteriores con pruebas y reducción de fricción, ningún cupón de descuento salvará la venta.

 


El nuevo modelo: 4 estados mentales prácticos

 

Para diseñar un Buyer Journey que convierta, debemos sustituir las etiquetas genéricas por estados de ánimo y necesidades cognitivas. No es una escalera de peldaños fijos, es una evolución de la confianza. Te comento cómo hacerlo en simples 4 etapas clave:

 

 

1️⃣  “Tengo un problema”

 

Sustituye al Awareness. Aquí el usuario no busca una marca, busca alivio o comprensión. Su estado mental es de frustración o curiosidad.

 

Qué necesita: Contenido que ponga nombre a su dolor y le explique las consecuencias de no actuar.

 

El objetivo: Que el usuario diga: “Estas personas entienden exactamente lo que me pasa”.

 

 

2️⃣ “Estoy comparando”

 

Sustituye a la Consideración. El usuario ya sabe que hay soluciones, pero no sabe cuál encaja con su contexto específico.

 

Qué necesita: Claridad y criterios de descarte. Aquí funcionan las comparativas directas, las guías de cómo elegir y las tablas de funcionalidades vs. beneficios.

 

El objetivo: Que el usuario reduzca su lista de 10 opciones a solo 2 y que tú seas una de ellas.

 

 

3️⃣ “Necesito validar”

 

Este es el estado mental que más se suele olvidar. ¿Por qué motivo? El usuario quiere elegirte, pero tiene miedo al error. Se pregunta si tu solución funcionará para él, en su sector y con su presupuesto.

 

Qué necesita: Prueba social específica, casos de éxito sectoriales, garantías, demos o pruebas gratuitas. Necesita ver a otros como él teniendo éxito.

 

El objetivo: Eliminar la fricción del riesgo percibido. Es el puente definitivo hacia la venta.

 

 

4️⃣ “Estoy listo”

 

Sustituye a la Decisión. Aquí la duda ha desaparecido y solo queda la logística. Es un estado mental de alta intención, pero muy frágil ante la mala experiencia de usuario.

 

Qué necesita: Un proceso de compra o contratación impecable. Páginas de pricing claras, formularios cortos, métodos de pago sencillos y una respuesta inmediata.

 

El objetivo: Que nada se interponga entre su tarjeta de crédito y tu solución.

 

 

Cómo crear un Buyer Journey que funcione

 

Diseñar un Buyer Journey operativo no consiste en adivinar qué hace el usuario, sino en realizar estructura inversa desde la venta. Para que el sistema sea realmente un motor de conversión, el primer paso no es trazar flechas, sino entender la anatomía de quien va a recorrerlas.

 

Te comparto varios detalles fundamentales para hacerlo:

 

 

✔️ Crea tu Buyer Persona: Quién es y qué le frena:

 

Olvídate de los perfiles demográficos vacíos. En la arquitectura de decisiones, un Buyer Persona es un conjunto de problemas, miedos y expectativas. No nos importa solo “quién es”, sino en qué situación se encuentra cuando busca una solución. ¿Cómo lograr construirlo con rigor? Te invito a pensar y responder a tres preguntas:

 

  • ¿Cuál es su agitación?: qué evento concreto en su día a día le ha hecho decir “necesito una solución”.
  • ¿Qué le impide avanzar?: cuáles son sus objeciones internas (miedo, falta de presupuesto, experiencias negativas previas).
  • ¿Cómo define el éxito?: qué ganancia personal o profesional espera obtener más allá de la funcionalidad del producto.

 

 

✔️ Determina sus objetivos: Qué quiere lograr en cada fase:

 

El error común es pensar en “qué queremos venderle“. El enfoque correcto es entender qué objetivo tiene el usuario en cada etapa de su estado mental. Si tus objetivos no están alineados con los suyos, el journey se rompe.

 

¿Qué etapas tienes que tomar en cuenta para poder determinar los objetivos de tus usuarios? Son solo cuatro:

 

  1. En la fase de Problema: Tu usuario quiere claridad y entender si su situación es normal y si tiene solución. Tu contenido aquí debe ayudarle a diagnosticar.
  2. En la fase de Comparación: Tu usuario necesita una forma rápida de descartar lo que no le sirve para no perder tiempo. Tu contenido debe ser una brújula.
  3. En la fase de Validación: Tu usuario busca la seguridad. Busca pruebas de que tu solución no le va a traer más problemas de los que resuelve. Aquí el contenido debe ser una armadura contra el miedo.
  4. En la fase de Decisión: Y, por último, tu usuario desea facilidad, es decir, quiere que el trámite sea invisible. Cualquier fricción aquí como un formulario roto o un precio confuso, es un quiebre a su intención de compra. 

 

 

✔️ Mapear el Buyer Journey y sus puntos de contacto: De la estrategia a la ejecución.

 

Una vez que entendemos quién es el usuario y qué busca, llega el momento de trazar el mapa físico. Mapear no es solo listar canales, es asignar a cada punto de contacto una misión específica dentro de los estados mentales que hemos definido.

 

Te presento estos pasos muy prácticos y precisos para construir tu mapa y que no te pierdas en el camino:

 

 

1️⃣ Define las etapas clave de tu proceso

 

No todas las industrias tienen el mismo ciclo. Adapta los 4 estados mentales que vimos más arriba, a la línea de tiempo real de tu negocio.

 

 

2️⃣ Inventario de tus canales y puntos de contacto (touchpoints):

 

Haz un listado de dónde ocurre la interacción. Un touchpoint es cualquier momento en el que el usuario toca tu marca. Divide estos impactos según la fase mental del comprador:

 

 

➡️ Fase de Awareness (Problema)

 

Aquí el objetivo es la visibilidad y el diagnóstico.

 

  • Touchpoints: Búsquedas en Google (SEO), anuncios en redes sociales (Paid Social), posts educativos, vídeos cortos de “Cómo hacer esto”.

 

 

➡️ Fase de Consideration (Comparación)

 

Aquí el objetivo es el filtrado y la educación profunda.

 

  • Touchpoints: Guías descargables (Lead Magnets), webinars, artículos comparativos (“A vs B”), newsletters interesantes que conecten.

 

 

➡️ Fase de Decisión (Validación y Compra)

 

Aquí el objetivo es la confianza y la transacción.

 

  • Touchpoints: Página de precios, calculadoras de ROI, testimonios en vídeo, casos de éxito detallados, llamada de consulta con ventas.

 

 

3️⃣ Identifica puntos de fricción y oportunidades

 

Analiza en qué punto se rompe el camino. Si tienes mucho tráfico en tu blog, pero nadie descarga tus guías, tienes un gap de relevancia. Si llegan al carrito, pero no compran, tienes un gap de confianza o de usabilidad.

 

 

4️⃣ Implementa, mide e itera

 

El Buyer Journey no es algo estático. Es un organismo vivo que requiere ajustes basados en datos reales. No intentes hacerlo perfecto el primer día, construye la estructura mínima viable y optimiza los puntos donde el usuario abandona el proceso.

 

 

Errores que se cometen al crear un Buyer Journey

 

Muchos Buyer Journeys se diseñan bajo la premisa de un espacio ideal. Sin embargo, en el mundo real, el usuario es escéptico, tiene prisa y está a un clic de distancia de tu competencia.

 

Estos son los fallos estructurales que convierten un mapa de ventas en un laberinto de abandonos y que, sin duda, debes tener presente en el proceso:

 

 

❌  Ignorar la fricción

 

El error más común es diseñar el camino asumiendo que el usuario no tiene dudas. Un journey real es una carrera de obstáculos. Si no identificas dónde tiene miedo el usuario (precio, implementación, seguridad de datos), no podrás crear el contenido que elimine esa barrera específica.

 

 

❌ CTAs leves o multiobjetivo

 

Poner un botón que diga “Saber más” o llenar una página con cinco botones distintos, dispersa la atención y genera fatiga de decisión.

 

Cada impacto debe tener una única micro decisión clara. Si el usuario está en la fase de “Necesito validar”, su botón no debe ser “Contactar”, sino “Ver caso de éxito”.

 

El CTA debe ser el puente lógico hacia el siguiente estado mental, no un salto al vacío.

 

 

❌  Saltos de fe (gaps de contenido)

 

Esto ocurre cuando pides una decisión de alto nivel a alguien que aún está entendiendo su problema. Si tu contenido pasa de un post educativo a una página de ventas sin pasar por una comparativa o una prueba, el usuario se caerá del journey por falta de contexto.

 

El “gap” de información lo obligará a salir de tu ecosistema para buscar en Google lo que tú no le has dado, y es ahí donde lo perderás.

 

 

❌ No alinear el Buyer Journey con el equipo de ventas

 

Un journey que realmente funciona debe entregar a ventas el historial del usuario: qué artículos leyó, qué calculadoras usó y qué dudas resolvió. Si ventas no conoce el camino que el usuario ya recorrió, la conversación empezará de cero y la fricción será mucho más amplia.

 

 

❌  Diseñar pensando en ti mismo

Este es el error común de hablar de “Nuestra historia”, “Nuestra visión” o “Nuestros valores” en la fase donde el usuario solo está pensando en: “¿Cómo soluciono mi problema?”.

 

El journey debe centrarse en el “Yo” del comprador, no en el “Nosotros” de la marca. Tienes que ver a tu empresa como el guía que entrega el mapa para que el cliente sea el protagonista.

 

 

Puntos de contacto: Objetivos por touchpoints

 

Llegados a este punto es importante que tomes en cuenta que el error más común en marketing es el miedo a perder la oportunidad, lo que lleva a las marcas a saturar cada interacción con múltiples opciones. Pero en un Buyer Journey efectivo, menos, es más. Cada punto de contacto debe diseñarse para generar una sola micro decisión.

 

Si un email intenta que el usuario lea un post, vea un vídeo y además agende una reunión, lo más probable es que no haga ninguna de las tres. Un impacto que no empuja al usuario hacia el siguiente estado mental no es un paso en el camino, es ruido que interrumpe el flujo.

 


⏺️ La regla del next step: qué debe pasar después de este impacto

 

Para que el Buyer Journey sea accionable, cada pieza de contenido debe actuar como un puente. No diseñes contenidos aislados, diseña secuencias.

 

La pregunta que debes hacerte al crear cualquier activo es: “¿A dónde va el usuario después de consumir esto?”. Esto es fundamental, ya que si no tienes claro cuál es el escalón siguiente, el usuario tampoco lo tendrá y abandonará el proceso.

 

 

⏺️ Errores típicos: saltos grandes, CTAs blandos, enlaces sin jerarquía

 

Para que tu journey no se rompa, evita estos tres antipatrones de diseño:

 

  • Saltos innecesarios: Pedir compromiso en el primer encuentro con el cliente. Por ejemplo, un botón de “Comprar ahora” en un artículo de blog que apenas está explicando un concepto básico.

 

  • CTAs blandos: Botones como “Saber más” o “Leer” que no prometen un beneficio claro. Sustitúyelos por verbos de acción y valor: “Descargar guía de ahorro” o “Ver comparativa técnica”.

 

  • Falta de jerarquía: Páginas con 10 enlaces que tienen el mismo peso visual. Debe haber un botón principal y, como mucho, una opción secundaria para los que aún no están listos.

 

 

⏺️ Canales con roles concretos: web, email, ads, social, ventas

 

La estrategia en marketing no significa decir lo mismo en todos lados, sino que cada canal juegue su papel en el momento adecuado del flujo, ya que cuando cada canal sabe qué parte del trabajo le toca, evita duplicidades y mensajes contradictorios que solo generan desconfianza en el comprador. Aquí te explico como se vería cada canal para que puedas tomarlo en cuenta:

 

  Social & Ads: Su rol es captar la atención y sacar al usuario de la plataforma hacia tu ecosistema.

 

  Web: Su rol es informar, profundizar y convertir el interés en datos (leads).

 

  Email Marketing: Su rol es mantener la conversación activa, educar y llevar al usuario por los estados de “Comparar” y “Validar”.

 

Ventas: Su rol entra cuando el usuario ya ha validado la solución y solo necesita el empujón final (logística, contrato, personalización).

 

 

Ejemplos de journeys que convierten según tu modelo de negocio

 

Ahora bien, aunque no existe un mapa universal, porque cada cliente tiene una forma de pensar y de comprar distintas, si hay maneras de adaptar todos estos elementos que hemos estado revisando con anticipación y que podemos considerar para armas nuestros journeys.

 

A continuación, te presento cómo adaptar los 4 estados mentales a tres modelos de negocio distintos. ¡Toma nota!

 

 

>> B2B (SaaS/servicios): de contenido a llamada cualificada

 

En el mundo B2B, el journey es una maratón de confianza. El objetivo no es la venta inmediata, sino la cualificación. El punto crítico aquí es el paso de “Estoy comparando” a “Necesito validar”. En este caso el equipo de marketing debe hacer el trabajo para que el departamento de ventas solo hable con quien ya está convencido del modelo.

 

¿Cómo podemos detectarlo? Un post en LinkedIn detecta el “Problema”

 

–> Un webinar ayuda a “Comparar” –> Un caso de éxito sectorial permite “Validar” –> Llamada con Ventas.

 

Con esta fórmula se alinean ambos equipos. Ventas no recibe un email, recibe un prospecto que ya sabe qué problema tiene y cómo lo resuelves tú.

 


Assets mínimos: comparativa, caso, página de pricing, email de objeciones

 

Si te faltan estos activos esenciales, tu journey tendrá agujeros, por lo que es vital que lo hagas

 

  • Página de Comparativa: (Tú vs. Competencia). Si no la haces tú, la hará Google por ti.
  • Casos de éxito: No testimonios vacíos, sino resultados medibles.
  • Página de Pricing transparente: Fundamental para el estado de “Validar”.
  • Email de objeciones: Un correo que responda a las 3 razones por las que no te contratan.

 

 

>> Ecommerce: de producto a checkout (y de compra a recompra)

 

En el comercio electrónico, el Buyer Journey es velocidad y emoción. Sin embargo, el error es olvidar que el viaje no termina en el pago. Aquí el Customer Journey toma el relevo para asegurar que el coste de adquisición se compense con el tiempo.

 

Precompra: Ads dinámicos que atacan el “Problema” (necesidad estética o funcional) –> Ficha de producto optimizada (Estado: “Comparar”) –> Reseñas y fotos de clientes reales (Estado: “Validar”).

 

Postcompra: El email de confirmación, el unboxing y el seguimiento del pedido son los que preparan la recompra.

 

Al hacer estos complementos, incluyes la retención como parte del sistema. Es 7 veces más económico vender a quien ya te compró.

 

 

>> Servicios locales/premium: de referencia a presupuesto

 

Para este tipo de servicios como clínicas o locales comerciales, el Buyer Journey se basa en la autoridad local. El usuario suele llegar por referencia o búsqueda directa, pero necesita validar que eres la mejor opción en su zona antes de pedir presupuesto.

 

¿Cómo podemos detectarlo?

 

Perfil de Google Business (Problema) –> Web con fotos del equipo y el local (Comparar) –> Galería de “Antes y Después” o testimonios locales (Validar) –> Formulario de presupuesto o WhatsApp.

 

Al hacer esto, reduces la dependencia de hablar con todo el mundo. Si el journey educa al cliente antes de que llame, ahorrarás horas de oficina. Recuerda que independientemente de tu modelo, el journey exitoso es aquel que responde a la pregunta del usuario antes de que tenga que formularla.

 

 

Medición: si no puedes ver el journey, no puedes mejorarlo

 

Un Buyer Journey no es una pieza de arte estática, es una máquina de precisión. Si no tienes visibilidad sobre cómo fluyen los usuarios de un estado mental a otro, solo estás adivinando. La medición operativa no consiste en mirar el tráfico total, sino en identificar en qué punto de control se están yendo los usuarios.

 

Para evitar el aparentar que medimos cuando solo miramos métricas de vanidad, debemos centrarnos en indicadores de movimiento. ¿Qué es eso? Te lo explico de manera práctica:

 

Tasa de avance: ¿Qué porcentaje de personas que leen el post del “Problema” pasan a la guía de “Comparar”? Este es el pulso de tu relevancia.

 

Tiempo de decisión: ¿Cuántos días pasan desde que un usuario nos conoce hasta que está “Listo”? Si tu ciclo de venta se alarga, es que falta contenido de “Validación”.

 

Ratio MQL → SQL → Close: En B2B, es vital saber cuántos Leads de marketing (MQL) acepta Ventas (SQL) y cuántos cierran. Si el ratio es bajo, tu journey está atrayendo al público equivocado. 

 


 

A manera de conclusión me gustaría dejarte tres reflexiones:

 

Primero: tu trabajo es eliminar obstáculos, no añadir adornos.

 

Segundo: los “me gusta” no pagan facturas, las micro decisiones que acercan al usuario a la compra, sí.

 

Y tercero: un journey roto entre marketing y ventas es un journey que expulsa clientes. Recuerda que un usuario confundido no pregunta, simplemente se va.

 

¿Sientes que tu proceso de ventas tiene fugas que no sabes cómo tapar?

 

En Oink te ayudamos a construir esos caminos de conversión. Si quieres que analicemos tu caso, detectemos tus puntos de fricción y diseñemos un Buyer Journey que convierte el tráfico en resultados reales, contacta con nosotros.

 

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