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noviembre 2, 2017 OinkMyGod

Este será un post breve pero es que, si no lo decimos, reventamos.

 

Supongo que ya lo sabrás, pero la triste realidad es que las mujeres lo tenemos mucho más difícil en el mundo del marketing.

 

Sabemos que algunos (y puede que alguna) nos tacharán de #feminazi. Pues bien por ellos. O mal. Más mal que bien, pero a nosotras, ¡plin!

 

Tanto en Oink my God como antes de crear nuestra agencia, llevamos varios años en este apasionante mundo. Marketing. Marketing. Marketing.

 

Lo amamos. Lo amamos por encima que muchas cosas (aunque no más que a nuestros gatos, los cerditos del mundo y toda la comida vegan que existe). Pero a veces nos enerva. ¡Y mucho!

 

Y es que en este mundo (y lamentablemente en casi todos los demás) las mujeres lo tenemos mucho más difícil que los hombres.

 

Mujeres marketing

 

En Oink my God somos todo mujeres.

 

#GirlPower que le llamamos.

 

Pero colaboramos con freelances que son hombres y con otras agencias que también tienen hombres en sus plantillas. ¡No se me asusten, señores!

 

Como somos todo mujeres, cuando decimos que lo tenemos más difícil, sabemos de lo que hablamos.

 

Es curioso que en el mundo del marketing (y la comunicación, RRPP, publicidad…) las mujeres somos más numerosas (sólo necesitas ver las clases de las Universidades), pero los que “triunfan” son los hombres.

 

Jefazos. Gurús. Influencers.

 

La gran mayoría son hombres.

 

¿Por qué?

 

Porque aunque nosotras somos más, importamos menos.

 

Hablemos de nosotras. Las fundadoras de Oink my God.

 

Irene & Laura. Laura & Irene.

 

Dos mujeres de 28-29 años (digo mujeres porque, aunque me gustaría ser todavía una chica, creo que eso ya nos queda un pelín lejos).

 

¿Sabes cuántas veces nuestros clientes nos han llamado “Las Nenas” o “Las Niñas”?

 

¿Te imaginas a un cliente llamando “El Nene” al fundador de una agencia de marketing?

 

“Hola nene, necesito que me mandes los reports de Facebook Ads del mes pasado”.

 

Hahahaha. No. No me lo imagino ni yo.

 

Pues a nosotras nos llaman “las nenas”. Porque somos dos mujeres “jóvenes” (ya no tanto, ya no tanto).

 

“Las cerdis” también, pero creeremos que lo hacen por nuestro nombre de marca y no por otra razón.

 

LAS NENAS.

 

¿Qué te parece?

 

¿Cómo pueden tomarte en serio cuando te están llamando “nena”? ¿Cómo puedes ofrecer asesoría y consejos cuando consideran que eres LA NENA?

 

Otro ejemplo de que las mujeres lo tenemos más difícil en el mundo del marketing.

 

Hace un tiempo estuvimos trabajando con Kike, un amigo nuestro AMOR TOTAL que nos ayudó con la parte más comercial de nuestro mundo: conseguir clientes.

 

Antes de que Kike llegase, nosotras ya habíamos creado una lista (interminaaaable) de posibles clientes: pymes de Barcelona con las que creíamos que podríamos colaborar. Que nos pagasen un mensual de comunicación, vaya.

 

Al inicio de Oink tuvimos que enviar muchos, muchos emails, para conseguir clientes. Enviamos propuestas a toda la lista (interminaaaaable) de la que te he hablado. Con algunos hubo suerte, con otros no.

 

Lo que sí que es verdad es que el número de respuestas (aunque fuera para decir que no les interesaba) fue bajo.

 

Llega Kike.

 

Se pone a enviar el mismo email a toda la lista (interminaaaaable). La misma lista. Las mismas pymes. ¿Qué cambia?

 

El nombre.

 

Nosotras firmábamos como Laura Bahí o Irene García. Él firmaba como Kike (y su apellido).

 

¿Número de respuestas?

 

Más que el triple que a nosotras.

 

Aunque fuera para decir que no. Da igual. Él recibió muchísmas muchísimas muchísimas más respuestas que nosotras.

 

Pero claro, a la hora de hacer la reunión, ¿quién iba? Nosotras.

 

Y vuelta a empezar.

 

Que si las nenas. Que qué jóvencitas. Que blablabla.

 

¿Y qué hicimos?

 

Nos llevamos a Kike a las reuniones.

 

¿Resultado?

 

Nadie habla de nenas. Nadie habla de lo jóvenes que sois.

 

Conseguimos más clientes.

 

Gracias a Kike.

 

Poco más podemos añadir.

 

Las mujeres nos tenemos que esforzar más. Mucho más. Aunque a veces no lo notemos (hasta que no estuvimos esos meses con Kike, nosotras no nos habíamos dado cuenta).

 

Tenemos que luchar. Que hacernos oír. Que hacernos respetar.

 

Porque, lamentablemente, vivimos en un mundo de hombres.

 

¿Y tú qué crees?

 

Déjanos tu opinión en los comentarios de aquí debajo y comparte el post si crees que puede interesar a alguien que conozcas.

 

¡Un abrazo cerdil!

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