La mayoría de marcas creen que tienen automatización porque envían emails automáticos. Pero una cosa es mandar correos en piloto automático y otra muy distinta es contar con un flujo de automatización en marketing que realmente trabaje para convertir leads en clientes.
Un flujo de automatización no es una secuencia de emails sueltos ni un conjunto de mensajes programados sin más. Es un sistema pensado para entender en qué punto se encuentra cada lead, qué necesita en ese momento concreto y qué tipo de mensaje tiene más sentido enviarle para ayudarle a avanzar en su decisión.
Cuando está bien diseñado, un flujo cumple tres funciones clave al mismo tiempo:
- Nutre al lead con información relevante
- Reduce la fricción en el proceso de compra
- Construye confianza antes incluso de hablar de precio.
Por eso es una de las herramientas más potentes dentro de cualquier estrategia de captación y conversión.
Desde Oink My God nos hemos dado cuenta de algo muy claro trabajando con equipos de distintos sectores. Dos personas pueden descargar exactamente el mismo recurso y vivir experiencias totalmente distintas.
A una le llega una secuencia genérica con mensajes comerciales desde el primer día. A la otra le llega un flujo que primero le ayuda a entender su problema, después le muestra cómo lo han resuelto otros equipos similares y, solo cuando tiene sentido, le presenta la solución.
La diferencia en resultados no suele ser sutil.
Eso es lo que separa automatizar por comodidad de automatizar con estrategia.
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Cómo funciona un flujo de automatización: la anatomía del proceso
Antes de diseñar cualquier flujo de automatización en marketing conviene entender de qué está hecho realmente. No es una caja negra ni un sistema complejo por definición. Es una estructura lógica que conecta acciones del usuario con respuestas de la marca, de forma ordenada y coherente.
En nuestra experiencia, los flujos que mejor convierten no son necesariamente los más sofisticados a nivel técnico, sino los que tienen clara su lógica interna.
Es decir, los que saben por qué existe cada paso y qué papel juega dentro del recorrido del lead.
Todo flujo sólido se apoya, como mínimo, en estos elementos: un activador, una segmentación clara, un sistema de contenidos, una lógica de acciones y ramificaciones, un objetivo definido y una forma de medir resultados. C
uando uno de estos pilares falla, el flujo pierde eficacia aunque la herramienta sea excelente.
Vamos a ver cada parte con calma.
➡️ El trigger o activador
Todo flujo empieza con una acción concreta del usuario. Ese gesto es lo que le dice al sistema que ha llegado el momento de iniciar una conversación automatizada.
Ese activador puede ser, por ejemplo, rellenar un formulario, descargar un recurso, suscribirse a una newsletter, hacer una compra, abandonar un carrito o visitar una página clave. Cada uno de estos comportamientos refleja una intención distinta, y ahí es donde muchas marcas se equivocan.
Desde Oink hemos visto a menudo flujos que se activan siempre igual, independientemente de lo que haya hecho la persona. El resultado suele ser el mismo: mensajes fuera de contexto que no conectan con la necesidad real del lead.
No es lo mismo descargarse una guía introductoria que solicitar una demo. El primero está explorando, el segundo está valorando. Tratar a ambos como si estuvieran en el mismo punto es una de las formas más rápidas de perder oportunidades.
Un buen trigger no solo pone en marcha el flujo. Define el tono, la profundidad y el ritmo de todo lo que viene después.
➡️ La segmentación (sin ella, el flujo no sirve)
La segmentación es lo que convierte un sistema automático en una experiencia relevante. Sin ella, el flujo se convierte en una cadena de mensajes genéricos que funcionan para pocos y molestan a muchos.
Segmentar no es solo dividir por datos demográficos. Es entender qué le interesa a cada persona, en qué fase del proceso se encuentra y qué tipo de contenido le puede aportar valor en ese momento concreto.
En nuestra agencia nos encontramos a menudo con bases de datos llenas de leads de perfiles muy distintos que reciben exactamente el mismo mensaje. Equipos técnicos leyendo propuestas comerciales y decisores recibiendo contenidos demasiado básicos. El resultado es previsible: baja interacción y sensación de ruido.
Cuando la segmentación está bien planteada, ocurre justo lo contrario. El lead siente que el mensaje encaja con su situación y baja de forma natural las barreras defensivas. No percibe el email como publicidad, sino como una ayuda.
Por eso, antes de escribir una sola línea de contenido, conviene tener claro a quién va dirigido cada tramo del flujo y por qué.
➡️ El contenido del flujo
Aquí es donde muchos flujos se vienen abajo. Se diseña una estructura perfecta y luego se rellena con mensajes sin intención clara.
El contenido de un flujo no es solo una serie de emails. Puede incluir mensajes dentro de la plataforma, recordatorios internos para el equipo comercial, cambios automáticos de estado en el CRM o incluso ajustes en la puntuación del lead. Pero, independientemente del formato, cada intervención debe tener una función concreta.
Desde Oink solemos insistir mucho en esto: cada mensaje debería responder a una pregunta que el lead se está haciendo en ese momento del proceso. A veces es una duda técnica, otras una objeción económica y, en muchas ocasiones, una simple necesidad de entender mejor si esa solución encaja realmente con su caso.
Cuando el contenido se diseña con esta lógica, el flujo deja de ser una secuencia automática y se convierte en una experiencia coherente que acompaña al usuario paso a paso.
➡️ Las acciones y ramificaciones
Un flujo eficaz no es una línea recta. Es un sistema de decisiones.
La lógica de acciones y ramificaciones permite que el recorrido se adapte al comportamiento real del lead. No todos abren los emails, no todos hacen clic, no todos compran en el mismo momento. Y un buen sistema tiene que estar preparado para cada uno de esos escenarios.
Por ejemplo, no tiene sentido enviar el mismo mensaje de seguimiento a alguien que ha mostrado interés activo que a quien no ha interactuado con nada. Tampoco tiene sentido seguir empujando una oferta a quien ya ha comprado.
En Oink trabajamos siempre los flujos con esta mentalidad: no se trata de imponer un camino, sino de ofrecer rutas alternativas según lo que vaya ocurriendo.
Cuanto más se parece el flujo a una conversación real, mejores suelen ser los resultados.
➡️ Objetivo y KPIs del flujo
Por último, ningún flujo tiene sentido si no está orientado a un objetivo concreto. Automatizar por automatizar solo genera actividad, no resultados.
Antes de lanzar un flujo, conviene tener muy claro qué se espera que ocurra al final del recorrido.
Puede ser conseguir una venta, activar a un usuario, preparar un lead para el equipo comercial, aumentar la recurrencia o recuperar contactos inactivos. Lo importante es que el objetivo sea único y medible.
A partir de ahí, las métricas cobran sentido. Tasa de conversión, tiempo medio hasta la compra, valor generado por el flujo o nivel de activación son indicadores mucho más útiles que abrir dashboards llenos de números sin contexto.
Desde nuestra experiencia, cuando un flujo tiene claro su propósito, también resulta mucho más fácil optimizarlo después. Porque sabes qué tocar y por qué.
Tipos de flujos de automatización en marketing (y para qué sirve cada uno)
No todos los flujos cumplen la misma función ni todas las marcas necesitan exactamente los mismos. Pero hay una serie de automatizaciones que, bien planteadas, se convierten en la columna vertebral de cualquier estrategia de conversión.
Desde Oink My God solemos decir que un buen sistema de automatización no se mide por la cantidad de flujos que tiene activos, sino por lo bien que cada uno responde a un momento concreto del recorrido del usuario. Cuando cada flujo tiene un propósito claro, los resultados llegan con mucha más facilidad.
Estos son los principales tipos de flujos que recomendamos trabajar en prácticamente cualquier proyecto.
✔️ Lead nurturing
El lead nurturing es el corazón de cualquier flujo de automatización en marketing que aspire a convertir de verdad. No se trata de enviar más mensajes, sino de enviar los mensajes adecuados en el momento en que la persona está preparada para recibirlos.
En muchos proyectos vemos el mismo patrón: marcas que generan leads de calidad, pero que los tratan como si todos estuvieran listos para comprar desde el primer día. Y eso rara vez funciona. La mayoría necesita primero entender mejor su problema, comparar alternativas, ganar confianza y, solo entonces, plantearse una decisión.
Un buen flujo de nurturing acompaña ese proceso sin prisas y sin presión. Primero educa, luego refuerza la confianza y, cuando tiene sentido, presenta la solución. No fuerza la venta, la hace más natural.
Si quieres profundizar en cómo estructurar este tipo de recorridos y ver ejemplos aplicados a distintos contextos, te lo contamos paso a paso en nuestro artículo sobre lead nurturing y cómo aplicarlo en una estrategia real.
✔️ Bienvenida y onboarding
El flujo de bienvenida es, para muchas marcas, el gran olvidado. Y, sin embargo, es uno de los momentos más decisivos en la relación con un lead.
Cuando alguien se suscribe, descarga un recurso o crea una cuenta, está especialmente receptivo. Quiere entender qué va a pasar a partir de ahora, qué puede esperar de la marca y cómo sacarle partido a lo que acaba de recibir.
Desde Oink hemos comprobado que los flujos de onboarding que funcionan mejor no son los que intentan vender desde el primer contacto, sino los que se centran en ordenar expectativas y aportar valor inmediato. Explicar cómo usar un servicio, recomendar contenidos clave o simplemente mostrar cómo otras personas han resuelto problemas similares genera una sensación de acompañamiento que marca la diferencia.
Un buen flujo de bienvenida no busca cerrar una venta rápida. Busca construir una relación que haga mucho más fácil la venta cuando llegue el momento.
✔️ Abandono de carrito
El abandono de carrito es uno de los escenarios donde un flujo de automatización puede tener un impacto más directo en los ingresos, especialmente en ecommerce.
Pero no se trata de enviar recordatorios agresivos ni de bombardear con descuentos. En nuestra experiencia, los flujos que mejor funcionan son los que entienden por qué alguien puede haber dejado la compra a medias.
A veces es una distracción. A veces una duda sobre el producto. A veces una comparación con otras opciones. Un buen flujo ayuda a resolver esas pequeñas fricciones, ya sea aclarando una característica, mostrando una prueba social o simplemente recordando que el proceso se quedó a medias.
Este tipo de automatización conecta muy bien con lo que explicamos en este post, donde profundizamos en cómo diseñar mensajes que recuperen oportunidades sin generar rechazo.
✔️ Postcompra y fidelización
La venta no es el final del viaje, es solo el principio. Y sin embargo, muchas marcas se olvidan de esto en cuanto se cierra la primera transacción.
Un flujo de postcompra bien diseñado sirve para mucho más que dar las gracias. Puede reducir devoluciones, aumentar la satisfacción, facilitar el uso del producto y, sobre todo, preparar el terreno para futuras compras.
Desde Oink lo vemos constantemente: proyectos que invierten grandes esfuerzos en captar nuevos leads, pero muy poco en cuidar a quienes ya han confiado en la marca. El resultado es un crecimiento cada vez más caro y una base de clientes poco fiel.
Cuando se trabaja bien la automatización después de la compra, la relación cambia. El cliente deja de sentirse como un número y empieza a percibir que hay un acompañamiento real. Y eso, a medio plazo, tiene un impacto directo en la rentabilidad.
✔️ Re-engagement
Por muy buena que sea tu estrategia, habrá leads que se enfríen. Personas que dejaron de abrir tus emails, usuarios que no han vuelto a interactuar o clientes que llevan tiempo sin comprar. Es normal.
El objetivo de un flujo de re-engagement no es forzar el regreso, sino ofrecer una razón para volver a conectar. A veces basta con cambiar el enfoque, recuperar un contenido especialmente útil o mostrar una novedad relevante.
Desde nuestra experiencia, los flujos de reactivación que mejor funcionan no son los que empiezan con un descuento, sino los que empiezan con una propuesta de valor clara.
Cuando la persona recuerda por qué le interesó la marca en primer lugar, la reactivación se produce de forma mucho más natural.
Cómo diseñar un flujo de automatización en marketing paso a paso
Una de las ideas más extendidas sobre la automatización es que hace falta ser técnico para ponerla en marcha. Y no es cierto. Hace falta ser estratégico. La parte técnica se aprende o se apoya en herramientas, pero la lógica del flujo nace siempre del negocio y del conocimiento del cliente.
Desde Oink My God hemos visto que los flujos que mejor funcionan no son los que tienen más condiciones o más ramificaciones, sino los que están diseñados con sentido común y con una visión clara del recorrido que hace la persona desde que entra en contacto con la marca hasta que toma una decisión.
Este es el proceso que seguimos para diseñar un flujo de automatización en marketing que convierta, incluso en equipos que no tienen una estructura técnica compleja.
1️⃣ Define el objetivo del flujo
Antes de abrir ninguna herramienta, abre un documento en blanco y escribe una frase muy simple:
Este flujo existe para…
Puede ser para convertir leads en oportunidades, para activar a usuarios nuevos, para aumentar la recurrencia de compra o para reducir el abandono en un punto concreto del proceso. Lo importante es que el objetivo sea único y claro.
Cuando un flujo no tiene un propósito definido, se convierte en una sucesión de mensajes que “están bien”, pero no empujan a ninguna parte. Y eso, en términos de conversión, suele traducirse en esfuerzo sin retorno.
2️⃣ Identifica a quién va dirigido
No diseñes flujos para “la base de datos”. Diseña flujos para personas concretas con problemas concretos.
Define quién es ese lead al que te diriges, qué rol tiene dentro de su empresa, qué nivel de conocimiento posee sobre tu solución y qué le ha llevado hasta ti. No es lo mismo hablarle a alguien que acaba de descubrir un concepto que a alguien que ya está comparando proveedores.
Desde Oink solemos insistir en este punto porque es uno de los más olvidados. Cuando el perfil no está bien definido, el contenido tiende a quedarse en un término medio que no resulta especialmente relevante para nadie.
3️⃣ Traza el customer journey del lead
Una vez tienes claro a quién te diriges, el siguiente paso es entender cómo piensa y cómo decide.
Pregúntate qué dudas tiene al principio, qué le frena a mitad del proceso y qué necesita para sentirse seguro al final. Este ejercicio no se hace con datos técnicos, sino con empatía. Es imaginar conversaciones reales que ya has tenido con clientes y trasladarlas al diseño del flujo.
En nuestra experiencia, los flujos que mejor convierten son los que respetan este recorrido mental. No intentan acelerar artificialmente la decisión, sino acompañarla para que se produzca de forma natural.
4️⃣ Diseña cada punto del flujo
Ahora sí, toca estructurar. Define cuántos mensajes habrá, con qué frecuencia se enviarán y qué función cumple cada uno dentro del proceso.
Aquí es importante pensar menos en formatos y más en momentos. No es solo “email 1, email 2, email 3”, sino qué está pasando en la cabeza del lead en cada punto y cómo puedes ayudarle a avanzar.
Un buen diseño de flujo se parece más a una conversación bien llevada que a una campaña de marketing tradicional.
5️⃣ Crea el contenido (sin sonar a plantilla genérica)
Este es uno de los grandes diferenciales entre un flujo que convierte y uno que simplemente cumple expediente.
Desde Oink lo vemos claro: los emails que funcionan dentro de un flujo son los que no parecen escritos para un sistema automático. Son los que suenan humanos, cercanos y centrados en el problema real del lector, no en las virtudes de la marca.
Hablar de situaciones concretas, de errores habituales o de decisiones que todos reconocemos ayuda a que el mensaje conecte. Cuando el lead siente que le estás describiendo a él, no a un perfil genérico, la relación cambia por completo.
6️⃣ Establece condiciones y ramificaciones
Aquí entra en juego la lógica condicional. Qué pasa si la persona abre, si no abre, si hace clic, si compra antes de terminar el flujo o si se queda a medio camino.
Un buen flujo no obliga a seguir un recorrido único. Ofrece alternativas según el comportamiento real. De esta forma, el sistema deja de ser rígido y se adapta a la forma en que cada lead avanza.
En Oink trabajamos siempre con esta mentalidad: no se trata de diseñar un camino perfecto sobre el papel, sino de crear un sistema flexible que funcione bien con personas reales, que no siempre actúan como esperamos.
7️⃣ Lanza y monitoriza
Antes de activar el flujo, revisa todos los detalles. Enlaces, textos, tiempos, etiquetas y condiciones. Un pequeño error técnico puede romper toda la experiencia.
Y una vez lanzado, empieza el verdadero trabajo.
Observa cómo se comportan los leads, detecta dónde se pierden y qué mensajes generan más interacción. Los flujos no se diseñan una vez para siempre. Se afinan con el uso, igual que cualquier otra herramienta de conversión.
Cómo escribir emails que convierten dentro de un flujo
Automatizar no significa escribir peor. Significa escribir con más intención.
Cuando un email forma parte de un flujo de automatización en marketing, deja de ser una pieza aislada y pasa a cumplir una función muy concreta dentro de un recorrido. Ya no solo tiene que informar o persuadir, sino ayudar al lead a avanzar un paso más en su proceso de decisión.
Desde Oink My God lo vemos constantemente: flujos bien diseñados a nivel técnico que no convierten porque los mensajes suenan impersonales, genéricos o demasiado comerciales desde el primer contacto. Y, sin embargo, pequeños ajustes en el enfoque del copy cambian por completo la respuesta del usuario.
Estas son las claves que aplicamos para que los emails dentro de un flujo realmente funcionen.
✅ Ganchos y líneas de asunto
El asunto no vende, pero decide si te leen o no. Y sin lectura no hay conversión posible.
Los asuntos que mejor funcionan dentro de automatizaciones suelen tener algo en común: no parecen titulares publicitarios. Son frases que despiertan curiosidad o que conectan con un problema real del lector.
Desde nuestra experiencia, funcionan especialmente bien los asuntos que:
- Apuntan a una situación reconocible.
- Prometen una idea clara, no un eslogan vacío.
- Evitan palabras excesivamente comerciales.
Por ejemplo, es más efectivo decir “Esto es lo que suele frenar a muchos equipos antes de escalar” que “La solución definitiva para tu crecimiento”.
El primero invita a leer, el segundo genera desconfianza antes de abrir.
✅ Contenido estratégico según la fase
No todos los emails dentro de un flujo deben tener el mismo tono ni perseguir el mismo objetivo. Cada mensaje ocupa un lugar dentro de un proceso que, en la mayoría de casos, pasa por varias fases.
Al principio, el foco está en educar y ayudar a entender mejor el problema. Más adelante, en generar confianza mostrando experiencia y casos reales. Solo después tiene sentido presentar una solución concreta y, finalmente, facilitar la decisión de compra.
Cuando se respetan estas fases, la comunicación fluye de manera mucho más natural. El lead no siente que le están vendiendo desde el primer contacto, sino que le están acompañando en su proceso.
Este enfoque progresivo es la base de cualquier estrategia de nurturing bien planteada.
✅ Tono y personalización
Personalizar un email no es solo poner el nombre del lead en el asunto. Es hablarle desde su contexto real.
En Oink insistimos mucho en esto porque marca una diferencia enorme. No es lo mismo decir “muchas empresas tienen este problema” que “muchos equipos de marketing se encuentran con esta situación cuando intentan automatizar por primera vez”. El segundo conecta, el primero pasa desapercibido.
La personalización que de verdad funciona tiene que ver con:
- Referirse a la acción que ya ha hecho el lead.
- Usar ejemplos de su sector o de su tipo de empresa.
- Mostrar que entiendes en qué punto se encuentra.
Cuando el mensaje refleja esta comprensión, deja de parecer automático, aunque lo sea.
✅ CTAs que funcionan dentro de automatizaciones
Dentro de un flujo, el CTA no siempre debe ser “compra ahora”. De hecho, muchas veces ese es el error.
Un buen CTA acompaña el momento en el que se encuentra la persona. Si todavía está explorando, lo más lógico es invitarle a profundizar. Si ya está comparando opciones, tiene sentido ofrecerle un paso más claro hacia la solución.
Algunos ejemplos de CTAs que solemos trabajar según el tipo de flujo:
- En nurturing: “ver cómo lo están resolviendo otros equipos”.
- En onboarding: “empieza por aquí”.
- En abandono: “retoma donde lo dejaste”.
- En postcompra: “sácale más partido”.
Cuanto más coherente es el CTA con la fase del recorrido, menos sensación de presión genera y más fácil resulta que la persona avance.
Herramientas para crear un flujo de automatización en marketing
Una de las preguntas más habituales cuando se empieza a trabajar la automatización es qué herramienta elegir. Y la respuesta, aunque no sea la más popular, suele ser bastante clara: la mejor herramienta no es la más completa, sino la que mejor se adapta a tu modelo de negocio y a tu nivel real de madurez.
Desde Oink My God hemos visto proyectos con plataformas muy potentes que apenas se aprovechan y otros con soluciones más sencillas que consiguen resultados excelentes porque la estrategia está bien pensada desde el principio.
La tecnología suma, pero no sustituye al criterio. Por eso, más que hablar de herramientas “buenas” o “malas”, tiene sentido agruparlas según el tipo de empresa y el tipo de flujo que quieres construir.
⏺️ Opciones para ecommerce
En proyectos de ecommerce, la automatización suele girar alrededor del comportamiento de compra. Qué productos se visitan, cuáles se añaden al carrito, qué se compra y con qué frecuencia. Aquí lo importante no es solo enviar emails, sino ser capaz de reaccionar rápido a lo que hace el usuario dentro de la tienda.
En este contexto, funcionan especialmente bien herramientas como Klaviyo, Mailchimp, Shopify Flow, Omnisend, Drip, Sendlane o incluso ActiveCampaign cuando se quiere ir un paso más allá del email marketing tradicional.
Todas ellas permiten crear flujos basados en acciones concretas del usuario, como visitas repetidas a una categoría, productos añadidos al carrito o compras anteriores.
Esto hace posible trabajar automatizaciones muy orientadas a conversión, recuperación de ventas y fidelización sin necesidad de procesos manuales constantes. Son soluciones pensadas para que la automatización esté al servicio del negocio, no al revés.
⏺️ Opciones para B2B
En entornos B2B, los flujos suelen ser más largos y requieren un mayor nivel de personalización. Aquí entran en juego procesos como la cualificación de leads, el lead scoring y la coordinación con el equipo comercial, que hacen que la automatización tenga un papel mucho más estratégico.
En este escenario destacan plataformas como HubSpot, ActiveCampaign, GoHighLevel, Pardot (Marketing Cloud Account Engagement), Marketo, Zoho Marketing Automation o SharpSpring.
Son herramientas pensadas para trabajar bien procesos de nurturing, seguimiento y traspaso a ventas, especialmente cuando el ciclo de decisión no es inmediato. Permiten detectar señales de interés, adaptar los mensajes según el comportamiento del lead y avisar al equipo comercial en el momento adecuado.
Cuando se usan con criterio, convierten la automatización en un verdadero apoyo para el equipo humano, no en un simple sistema de envío de emails.
⏺️ Opciones híbridas
Para muchas marcas, la realidad no encaja del todo en un modelo puramente ecommerce ni en un esquema B2B clásico. En estos casos, lo que se necesita es flexibilidad: herramientas que permitan crear flujos sin imponer estructuras rígidas.
Aquí entran en juego soluciones como Brevo, Mautic, ConvertKit, GetResponse, MailerLite, Customer.io o Sendinblue si se prefiere usar su nombre histórico.
Funcionan especialmente bien en proyectos de servicios, formación online, suscripciones o modelos mixtos donde el recorrido del usuario combina contenido, relación y conversión a partes iguales.
Este tipo de plataformas permite construir automatizaciones que acompañan al lead durante más tiempo, sin presión comercial constante, y adaptan los mensajes a la evolución real de la relación con la marca.
Cómo medir si tu flujo de automatización funciona (o si está haciendo perder dinero)
Un flujo de automatización en marketing puede estar perfectamente construido y, aun así, no estar dando los resultados que esperas.
Y lo más peligroso es que, si no lo mides bien, puede parecer que todo va bien mientras en realidad estás perdiendo oportunidades de conversión.
Desde Oink My God lo vemos con frecuencia en proyectos que llegan a nosotros con automatizaciones ya activas. Hay movimiento, hay envíos, hay aperturas… pero cuando miramos el impacto real en negocio, muchas veces la historia es distinta. Por eso, medir no es una fase final del proceso, es una parte esencial del propio diseño del flujo.
Estas son las métricas que de verdad importan cuando quieres saber si tu automatización está funcionando o solo está generando ruido.
>> Tasa de apertura, clic y respuesta
Son las métricas más visibles y, a menudo, las primeras que se consultan. Y tienen su utilidad, pero conviene interpretarlas con cuidado.
Una buena tasa de apertura indica que el asunto funciona y que la base de datos no está quemada. Un buen ratio de clics sugiere que el contenido despierta interés. Y las respuestas, cuando se producen, suelen ser una señal clara de engagement real.
Pero ninguna de estas métricas tiene sentido por sí sola. Desde nuestra experiencia, es habitual ver flujos con aperturas altas y conversiones muy bajas. Eso suele indicar que el mensaje se lee, pero no empuja a ninguna acción relevante. Por eso, estas métricas deben entenderse como señales de salud, no como indicadores finales de éxito.
>> Conversión y revenue atribuible al flujo
Aquí es donde empieza la verdad incómoda.
Un flujo funciona de verdad cuando es capaz de generar conversiones medibles y, si hablamos de negocio, ingresos atribuibles. No basta con que los leads interactúen. Tiene que haber un impacto claro en ventas, activaciones o acciones clave para la empresa.
En Oink siempre recomendamos ir un paso más allá del “este flujo tiene buenas métricas” y preguntarse: ¿qué ha generado realmente? ¿Cuántas ventas han pasado por aquí? ¿Cuántos leads han llegado a comercial gracias a este recorrido?”
Cuando se mide el revenue atribuible al flujo, muchas decisiones se vuelven más fáciles. Sabes qué automatizaciones merece la pena escalar y cuáles necesitan una revisión profunda.
>> Velocidad del flujo
La mayoría de equipos se centran en el contenido y se olvidan del ritmo. Y el ritmo es clave.
El tiempo que pasa entre un mensaje y otro tiene un impacto directo en la conversión. Un flujo demasiado rápido puede resultar invasivo y generar rechazo. Uno demasiado lento puede enfriar al lead justo cuando estaba más interesado.
Desde nuestra experiencia, los flujos más eficaces son los que se adaptan al comportamiento del usuario. Si alguien interactúa activamente, puedes acelerar el ritmo. Si no lo hace, conviene espaciar los impactos y no forzar la relación.
La velocidad del flujo no es un detalle técnico. Es una decisión estratégica que influye directamente en cómo se percibe tu marca.
>> Identificar cuellos de botella
Uno de los grandes valores de la automatización es que te permite ver con claridad dónde se atascan los leads.
Al analizar un flujo, conviene fijarse en:
- Mensajes con mucha apertura pero poco clic.
- Pasos donde se pierde un alto porcentaje de usuarios.
- Momentos en los que la conversión se frena sin una razón aparente.
Estos puntos suelen indicar fricción. Tal vez el mensaje no es claro, tal vez el CTA no encaja con la fase del recorrido o tal vez el timing no es el adecuado.
Desde Oink siempre trabajamos esta parte como una oportunidad, no como un problema. Cada cuello de botella es una pista muy valiosa para mejorar la experiencia y, con ella, los resultados.
Optimización continua: cómo mejorar tu flujo tras lanzarlo
Diseñar y lanzar un flujo de automatización en marketing no es el final del proceso. Es, en realidad, el principio. Los flujos que de verdad funcionan a largo plazo no son los que se crean una vez y se dejan tal cual, sino los que se revisan, se ajustan y evolucionan con el negocio.
Desde Oink My God lo vemos constantemente: automatizaciones que empiezan dando buenos resultados, pero que con el tiempo pierden eficacia porque el contexto cambia demostrando que la optimización no es una tarea puntual, sino una dinámica continua.
Estas son las palancas principales para mejorar un flujo una vez está en marcha.
✨ Tests A/B aplicables
Uno de los mayores errores es pensar que los tests A/B solo sirven para campañas puntuales. En automatización son igual de importantes, si no más, porque cada mejora se multiplica en el tiempo.
Dentro de un flujo puedes testar prácticamente cualquier elemento: asuntos, primeros párrafos, frecuencia de envío, orden de los mensajes, tipo de CTA o incluso el momento exacto en el que se lanza una oferta.
Desde nuestra experiencia, pequeños cambios en el asunto o en el enfoque del primer mensaje suelen tener un impacto mucho mayor del que se espera. No hace falta rediseñar todo el sistema para mejorar resultados. A veces basta con ajustar una frase clave para desbloquear la conversión.
✨ Cómo reducir fricción en email
La fricción no siempre se percibe, pero siempre se nota en los datos. Se manifiesta en forma de clics que no llegan, conversiones que se frenan o leads que se enfrían sin una razón aparente.
Reducir fricción pasa por revisar aspectos muy concretos: claridad del mensaje, estructura del email, jerarquía visual, facilidad para entender qué se espera del usuario y coherencia entre lo que prometes y lo que encuentra al hacer clic.
En Oink insistimos mucho en este punto porque a menudo se buscan soluciones complejas cuando el problema está en algo tan simple como un texto poco claro o un CTA que no se entiende bien. Cuanto más sencillo es el recorrido para el lead, más fácil es que avance.
✨ Automatizar sin deshumanizar
Uno de los grandes miedos cuando se habla de automatización es perder el tono humano. Y es un miedo legítimo. Pero no tiene por qué ocurrir si el sistema se diseña con intención.
Automatizar no significa eliminar la relación personal, sino encontrar la forma de escalarla. Esto se consigue incorporando detalles que recuerden que detrás del sistema hay personas reales: referencias a acciones concretas del usuario, mensajes que no parecen escritos en serie, tiempos de respuesta que no resultan artificiales.
Desde Oink creemos que los mejores flujos son los que consiguen que la automatización pase desapercibida. Cuando el usuario siente que la marca le habla de forma natural, deja de pensar en procesos automáticos y empieza a percibir una experiencia coherente y cercana.
Errores comunes al crear un flujo de automatización en marketing
La automatización puede ser una gran aliada… o una fuente constante de frustración si no se plantea con criterio. A lo largo de los años, en Oink My God hemos visto repetirse los mismos errores una y otra vez en proyectos de todo tipo. La buena noticia es que casi todos son evitables cuando se detectan a tiempo.
Estos son los fallos más habituales que conviene tener en el radar antes de lanzar o revisar cualquier flujo de automatización en marketing.
❌ Enviar demasiados emails (o demasiado pronto)
Uno de los errores más comunes es confundir acompañar con insistir. Cuando un flujo arranca con demasiados impactos seguidos, el lead no siente que le están ayudando, sino que le están persiguiendo.
Desde Oink lo vemos a menudo en automatizaciones que empiezan con cuatro o cinco emails en los primeros días. El equipo está motivado, quiere aprovechar el interés inicial… y acaba generando justo el efecto contrario. La sobreexposición suele traducirse en bajas, silencios y una sensación de saturación difícil de revertir.
Un buen flujo respeta el ritmo del usuario. No impone el suyo propio.
❌ No definir un objetivo claro
Hay flujos que existen simplemente porque “hay que tenerlos”. Bienvenida, nurturing, re-engagement… pero sin una razón concreta detrás.
Cuando no hay un objetivo claro, todo el sistema se vuelve difuso. Los mensajes no empujan en ninguna dirección y las métricas se analizan sin un marco de referencia. El resultado es una automatización que ocupa espacio, pero no genera impacto real.
En Oink siempre insistimos en empezar por el para qué antes de pensar en el cómo. Si no sabes qué quieres conseguir con ese flujo, lo más probable es que no consigas nada relevante.
❌ No segmentar
Enviar el mismo mensaje a todo el mundo puede parecer eficiente, pero suele ser justo lo contrario. Leads fríos recibiendo propuestas calientes, usuarios nuevos leyendo mensajes pensados para clientes fieles… todo esto genera fricción.
La falta de segmentación es uno de los errores que más desapercibido pasa y que, sin embargo, más daño hace a medio plazo. No solo baja la conversión, también deteriora la percepción de marca.
Un flujo bien segmentado no es más complejo, es simplemente más respetuoso con la realidad de cada persona.
❌ Crear flujos sin pensar en el journey real
Otro error habitual es diseñar la automatización desde la lógica interna del equipo y no desde la experiencia del usuario.
Mensajes desordenados, saltos de tema sin coherencia o impactos que llegan cuando ya no tienen sentido son señales claras de que el flujo se ha pensado como una estructura técnica, no como un recorrido humano.
Desde Oink siempre recomendamos revisar cualquier automatización como si fueras un lead más. Leer los mensajes en orden, fijarte en cómo te hacen sentir y preguntarte si realmente ayudan a avanzar o solo rellenan espacio.
Cuando el flujo se alinea con el journey real del usuario, la automatización deja de ser un proceso frío y se convierte en una experiencia que acompaña de verdad.
Conclusión: un flujo de automatización en marketing funciona si piensa como tu mejor comercial
Un buen flujo de automatización en marketing no consiste en enviar más emails ni en tener más procesos automáticos activos. Consiste en replicar, a escala, lo que haría tu mejor comercial cuando entiende de verdad a un cliente: escuchar, acompañar, resolver dudas y facilitar decisiones.
Automatizar no es dejar de cuidar al usuario. Es encontrar la forma de cuidarlo mejor, incluso cuando no puedes estar uno a uno con cada lead. Cuando un flujo está bien diseñado, no se percibe como un sistema automático, sino como una experiencia coherente que avanza al ritmo de la persona y no al de la herramienta.
Desde Oink My God creemos que la automatización funciona cuando deja de ser una solución técnica y se convierte en una estrategia de relación. Cuando cada mensaje tiene sentido dentro del recorrido del usuario y cada decisión responde a una necesidad real, la conversión deja de ser una obsesión y pasa a ser una consecuencia natural.
Si quieres diseñar flujos que no solo envíen mensajes, sino que conviertan leads en clientes de forma sostenible, estaremos encantados de ayudarte a construirlos con estrategia y no con plantillas. Puedes contactar con nosotros aquí.
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